En corto
El funnel (embudo) es una foto de caída: cuántos entran, en qué tramo se pierden, cuántos compran. No es la lista del martes. Si lo usas para decidir a quién llamar, estás leyendo un recuento como si fuera una agenda.
Cuenta cabezas. No gestiona a nadie
El funnel de ventas responde “¿dónde se cae el volumen?”. Arriba hay muchos nombres. Abajo, pocos síes. Sirve el viernes, para ver el agujero del mes. No sirve para saber qué hacer con María el jueves.
El recuento necesita tramos reales. Si las columnas son de catálogo y nadie las usa, el dibujo es marketing interno. Cierre no vende un embudo de folleto. El embudo se lee cuando los tramos existen.
Mezclar embudo, método, reloj y lista del día es el atajo a un gráfico bonito y una semana ciega.